Luxor, el templo de Amón



Y llega el turno del que podría considerarse el segundo templo más importante que ver en Egipto. El Templo de Luxor, con su infinita avenida flanqueada por esfinges a la entrada –que, según dicen, en el pasado llegó a alargarse uniendo los tres kilómetros que separan los templos de Luxor y Karnak-, es indiscutiblemente uno de los lugares que ver en Egipto.

Dedicado a Amón, dios del viento y el más importante de todos los que conforman el panteón egipcio, fue Ramsés II el que mandó construir su parte exterior, mientras que el interior fue inspiración de Amenhotep III. Dos de sus marcas más representativas, además de la Avenida de las Esfinges, son sus grandes colosos y el obelisco de 25 metros de altura que podrás contemplar a la entrada. ¿Una curiosidad? En el pasado fueron dos obeliscos en lugar de uno, pero el que falta hoy en día fue donado por Mohamed Alí a Francia y puede contemplarse desde entonces en la plaza de la Concordia de París.